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¿Unanimidad o votaciones? Sobre la concepción anarquista del federalismo

No compartimos de ninguna manera la idea de que la unanimidad y la posibilidad de impugnar acuerdos representen el gobierno de la minoría sectaria o taliban. Los acuerdos sirven para hacer cosas conjuntas. Si hay una parte de la federación que no comparte una propuesta, la federación entera tampoco la comparte, esto es una realidad que no es puede negar.

En este caso, si la federación actúa en base a un acuerdo que no es unánime, hay una parte de la federación que está asumiendo unas acciones o posicionamientos que se los son contrarios. La parte de la federación que no puede aceptar los acuerdos, para mantener su autonomía, se tiene que separarse de la federación. Esto quiere decir que con cada acuerdo tomado por mayoría de votos se está excluyendo la minoría de la federación y no se considera sectario. Este hecho es muy conocido por aquellos que ocupan las posturas mayoritarias en cualquier organización. La ley de las mayorías es defendida cuando uno está en mayoría pero se más incómodo cuando se está en minoría.

La otra opción está en dar derecho a la impugnación y que ningún acuerdo no sea aplicado por la federación si alguna parte no lo puede aceptar como propio. De este modo nadie tiene que aceptar acuerdos contrarios a sus planteamientos y por otro lado nadie está vetando la acción libre y autónoma de nadie. Cada parte de la federación tiene autonomía para aplicar aquello que la federación no ha aceptado en conjunto, siempre que sea en su ambito de actuación específico. Si las partes de la federación no se ponen de acuerdo en si hay que hacer A o B, pues que unas partes hagan A y las otras B y la práctica demostrará cuál era la mejor opción y provablamente quedarà claro que había que hacer C.

Además, como la federación es una táctica organizativa, esta justificada sólo desde el sentido práctico y nunca puede constituïr una finalidad en ella misma. La federación es una herramienta que comparten las diferentes partes federadas para coordinar su acción. La federación es un instrumento de coordinación, y sólo los integrantes de la federación, los grupos, tienen capacidad de aplicar en su ámbito de infuencia los acuerdos generales de la federación. Es por eso que cualquier acuerdo de la federación que no sea unánime no será aplicado en todo el ámbito de influencia de la federación. Si se decide votando, quienes estan de acuerdo con la decisión la aplicaran y los que no, en el mejor de los casos, dejaran hacer, o en el más común de los casos tendran tentaciones de boicotear la acción impuesta por la federación.
Entonces, no sería más prudente, en caso de desacuerdo, dejar que cada parte actue según dicte su conciencia y no bloquear la acción de una parte de la federación bajo el pretexto de la coherencia de cara al exterior?
Una manera de ser coherentes de cara al exterior en todas las ocasiones es constituir un comité ejecutivo que decida que se puede hacer, decir u opinar en público. La otro manera, por miedo a ser considirados autoritarios, es decidir el que es puede hacer, decir u opinar haciendo valer la fuerza de los votos. Tanto en un caso como en el otro la autonomía y el prinincipio federativo del libre pacto solidario brillan por su ausencia. La ventaja del comité ejecutivo es que sus resoluciones generan indignación en aquellos que no las comparten por no haber sido consultados y por lo tanto se oponen a su aplicación con energía y contra toda autoridad. La desventaja de las votaciones es que la mayoría de hombres y mujeres, hoy por hoy, creen en el poder divino de la mayoría sobre el que se sostenta el sistema parlamentario que tanto odiamos los anarquistas.
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